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En la víspera del partido más significativo de sus vidas, la selección española, emulando a sus predecesores de 2010, se reúne en el MC Montclair en Nueva Jersey. Mientras que el equipo de 2010 disfrutaba de chocolate caliente y pasteles en el Hotel Da Vinci en Sudáfrica, el grupo de este año renuncia a tales tradiciones en favor de rituales personales.
“¡Creo que los nutricionistas nos mataron esa tradición!” comenta Mikel Merino, bajando del autobús, energizado y listo para la final. Mientras se preparan en la sala de tácticas en el campo de entrenamiento de Melanie Lane, reflexiona sobre los cambios: “En nuestros días en sub-19 y sub-21, nos deleitábamos con Cola Cao y pasteles, pero ya no. Todos tienen su rutina, pero la clave es tratarlo como un partido más, algo que amamos desde la infancia.”
Qué momento es para Merino, quien describe el año como “espectacular.” Reconoce que si hubiera sabido que experimentaría tales logros, incluyendo un título de Premier League, una final de Champions League, el nacimiento de su primer hijo y ahora una final de Copa del Mundo, lo habría firmado sin dudar. “Estoy viviendo cada momento con una alegría increíble,” afirma, reflexionando sobre su viaje desde la lesión hasta este pináculo.
Inicialmente incierto sobre su participación debido a una fractura por estrés, Merino admite.
“Cuando me informaron sobre mi lesión, dudé que llegaría a la Copa del Mundo.”

Después de una cirugía en enero, pasó dos meses con muletas, pero estaba decidido a regresar al campo.
Durante su recuperación, a menudo se encontraba solo, aunque su esposa, que estaba embarazada, le brindó un apoyo invaluable. “Ella mostró una fuerza que necesitaba,” explica. A pesar de su tiempo limitado de juego antes del torneo, ve su presencia en la final como una victoria. “Solo estar aquí es una victoria para mí,” expresa, esperando una victoria.
Las contribuciones de Merino han sido fundamentales, demostrando ser un jugador clave desde la banca. “Ni en mis sueños más salvajes imaginé esto,” admite, aunque se ha preparado para tales momentos. Estudia diligentemente el juego y aprovecha cada oportunidad.
En la Eurocopa 2024, tuvo un impacto crucial al anotar tarde contra Alemania y nuevamente encontró la red contra Portugal en los cuartos de final de la Copa del Mundo. Sin embargo, la ausencia de su familia durante esos partidos le pesó. Merino rápidamente compensó anotando otro gol contra Bélgica poco después de que llegaron. Su rápido impacto en el juego ejemplifica su preparación.
Los tres goles, celebrados con un guiño al legado de su padre, se han vuelto icónicos. “Mi madre no comprará eso, ni siquiera con una Copa del Mundo,” bromea, reconociendo el orgullo que siente al seguir los pasos de su padre. “He aprendido tanto de él, y ese respeto siempre estará ahí, ¡incluso si tengo la medalla!”

Merino reconoce los desafíos de ser un suplente, pero enfatiza la importancia de aprovechar cada oportunidad para contribuir. “Te enfocas en el presente, abrazas la situación y te ves como el que puede marcar la diferencia,” dice con confianza.
Además, elabora: “Tener ego es vital para los futbolistas, especialmente en medio de críticas. Pero la humildad es igualmente esencial. Ser parte de un equipo nacional significa adaptarse a una nueva realidad mientras se mantiene ese sentido de familia.” Atribuye su fuerte vínculo al liderazgo de Luis de la Fuente y a la importancia de ser buenas personas primero. “Esa unidad nos ayuda a soportar nuestro largo tiempo juntos,” comenta.
Merino se ríe, reflexionando sobre su tiempo juntos. “No diría que estábamos ansiosos por pasar otros dos meses juntos,” bromea. “Gracias a Dios, estamos llegando a un fin ahora, pero somos un grupo muy fuerte, ¡por eso estamos aquí!” Aunque las tradiciones pueden haber cambiado, la camaradería persiste, con compañeros de equipo participando en varios juegos y largas conversaciones sobre la vida.
“Un par de ellos están planeando irse juntos después de la Copa del Mundo, lo cual es impresionante después de todo este tiempo.”
Esta fuerte conexión tiene raíces construidas sobre el respeto mutuo y experiencias compartidas, con muchos jugadores habiendo crecido juntos bajo la guía de de la Fuente.
“Estábamos recordando el aniversario de ese torneo,” recuerda Merino. Señala que, a pesar de los años, su esencia sigue siendo la misma, destacando las cualidades duraderas de humildad y compromiso dentro del grupo.
Merino cree que esta relación de larga data con el entrenador fomenta la confianza. “Él nos conoce a todos personalmente y lo que podemos aportar,” explica. Su historia compartida fortalece su vínculo, y la creencia del equipo en de la Fuente se ha mantenido firme.
El impresionante récord de España desde su inicio incierto bajo de la Fuente ha sido notable. “A menudo, se trata más de creer que de lo que ves,” enfatiza Merino, afirmando su potencial como grupo. Se mantuvieron seguros incluso durante tiempos difíciles, confiando en sus habilidades y en la fortaleza de su plantilla.

A medida que España se prepara para enfrentar a Argentina, Merino expresa asombro ante la perspectiva de competir contra Lionel Messi. “Es increíble,” reflexiona sobre la foto de él y Lamine. “Cuando la vi por primera vez, pensé que era IA, que ni siquiera era real.” Reconoce las circunstancias especiales que han llevado a este momento, resaltando la importancia de su viaje compartido.
“¿Qué puedo decir sobre Messi? Solo observa su rendimiento a los 39. Es un desafío increíble jugar contra él,”
nota, anticipando una intensa final de la Copa del Mundo. Enfatiza la necesidad de un movimiento rápido del balón para minimizar faltas y maximizar oportunidades.
En última instancia, Merino reflexiona sobre cómo ver a la generación de 2010 le inspiró. “Piensas en ser un niño en ese entonces, cómo esos jugadores te motivaron. Ahora, somos nosotros los que representamos a nuestro país, y es algo mágico,” concluye.