11.06.2026
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Raúl Jiménez lidera a México hacia la victoria sobre Sudáfrica en el partido inaugural del Mundial

Raúl Jiménez seals Mexico’s win against nine-man South Africa in World Cup opener

¿Fue ese el momento decisivo? Cuando Sphephelo Sithole perdió la posesión apenas nueve minutos después del inicio del partido, permitiendo que Julián Quiñones disparara el balón entre las piernas de Ronwen Williams para el primer gol de México, ¿se hizo realmente dueño el fútbol del encuentro? Este instante pareció significar un cambio, eclipsando las preocupaciones sobre los coanfitriones agresivos y dando paso a una celebración que el Mundial está destinado a encarnar.

Sin embargo, parece improbable. Las tensiones persistentes derivadas de las políticas de Donald Trump hacia Irán y la inmigración siguen sin resolverse. Además, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha decidido gestionar este torneo sin un comité organizador local, una decisión que, aunque no es la única responsable del desorden en el Azteca, complica cualquier solución a la caótica circulación, la escasa señalización, la falta de WiFi y el desorden general.

A pesar de los problemas, las preocupaciones de los aficionados mexicanos fueron en gran medida opacadas por el dominio de su equipo. Esta convincente victoria estableció un umbral bajo para los futuros partidos, pero los aficionados ya pueden mirar hacia las etapas de eliminación del torneo.

“El fútbol nos une a todos”, proclamó la voz en off durante la ceremonia de apertura, aunque este sentimiento puede no extenderse a los árbitros somalíes, al personal iraní o a cualquier persona que no pueda permitirse los exorbitantes precios de las entradas. Hoy en día, la comunidad futbolística es cada vez más exclusiva y adinerada.

Durante el Mundial de 1986, los altavoces colgaban sobre el campo, proyectando una sombra similar a la de una araña que se convirtió en un ícono. Una sombra similar se cernía sobre este evento, creada por un enorme cartel de la FIFA que colgaba ominosamente sobre el campo. Cuando comenzó el juego, fue reposicionado alto sobre las gradas, asemejando una versión corporativa del Ojo de Sauron, fijándose en lo que ocurría abajo.

A pesar de los numerosos problemas previos al partido, la magnífica sede y su importancia histórica eran innegables. El estadio, que había sido renovado, conservó suficientes elementos familiares para evocar recuerdos de momentos legendarios, como el pase de Pelé a Carlos Alberto, la inolvidable chilena de Manuel Negrete contra Bulgaria y el famoso regate de Diego Maradona antes de anotar contra Inglaterra.

La atmósfera vibrante contribuyó al espectáculo. Fuera del estadio, las bandas de mariachi tocaban, mientras los aficionados lucían disfraces creativos, incluyendo cabezas de perro y cerdo y máscaras de lucha libre. Dentro, la multitud era un mar de sombreros verdes, blancos y naranjas. Las calles que rodeaban el Azteca vibraban de energía desde la mañana, caracterizadas por un caos alegre.

En un 7-Eleven cercano, la fila para comprar cerveza se extendía larga y densa, mientras los aficionados abandonaban sus vehículos para unirse a la multitud que se dirigía hacia el estadio. La llegada del equipo de México para los calentamientos fue recibida con vítores entusiastas y silbidos, disipando cualquier escepticismo previo al partido. Una hora antes del inicio, la emoción llenaba el aire, culminando en una ráfaga de sombreros a medida que comenzaba la cuenta regresiva para el partido, aunque un número notable de asientos permanecía vacíos.

Si la decisión de hacer que los jugadores se alinearan alrededor del círculo central para los himnos nacionales fue efectiva sigue siendo debatible. La intención era enfrentar a todo el estadio y no solo a la mitad, pero las opiniones sobre su éxito varían.

Poco después de comenzar el partido, otra ola de sombreros voló por el aire cuando Raúl Jiménez tuvo un primer disparo detenido por Williams. Luego, apenas nueve minutos después, un pase erróneo de Williams puso a Sithole bajo presión. Quiñones capitalizó este error, recortando y enviando un disparo entre las piernas de Williams.

Las cosas empeoraron para Sithole, quien recibió una tarjeta roja cuatro minutos después del inicio de la segunda mitad por foul a Brian Gutiérrez. Cabe destacar que si Nkosinathi Sibisi no hubiera sido lento en reaccionar, Gutiérrez habría estado en posición de fuera de juego. Incluso antes de este incidente, México había estado en control, con Quiñones golpeando el poste apenas seis minutos antes del medio tiempo, extinguiendo efectivamente cualquier esperanza que Sudáfrica pudiera haber tenido.

La única pregunta restante era cuán amplia sería la ventaja de México. Jiménez se encontró sin marca en el segundo palo, cabeceando un centro de Roberto Alvarado hacia la red.

A medida que se desvanecían las esperanzas y la disciplina de Sudáfrica, el sustituto Themba Zwane fue expulsado con siete minutos restantes por golpear a Alvarado en la cara. México puede sentir frustración por no haber logrado una victoria más significativa, lo que podría haber mejorado su diferencia de goles para un posible avance, especialmente después de que César Montes recibió una tarjeta roja innecesaria por un foul como último hombre sobre Khuliso Mudau.

Julian Quinones scores Mexico’s first goal against South Africa.

No obstante, el torneo ha comenzado oficialmente, y los anfitriones han asegurado una victoria, aunque los problemas subyacentes permanecen sin resolver.